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No puedes copiar bajo ningún concepto ninguno de los textos que aparecen en mi blog, así como ninguna de las fotografías, todas realizadas por mí específicamente para el blog y que no pueden ser usadas sin mi autorización. Si alguien tuviese la tentación de hacerlo sin citar la procedencia, aténgase a las consecuencias legales. Por lo demás, a esos que tienen siempre la tentación de copiar y arrebatar las obras de los demás, les sugiero que ejerciten la imaginación. Alentar la imaginación propia es algo más divertido que usurpar las obras de los demás.
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PARA MÍ LA POESÍA... ...tiene mucho que ver con el amor, y con el sexo, y con la sensualidad, y con la sexualidad. Mi poesía pretende ser una explicación del deseo, una indagación del deseo, hasta una recompensa de las sensaciones que se experimentan cuando se desea a la otra persona. Con la poesía se llega al otro, o uno se aproxima más al otro sin terminar de llegar a la persona amada. Uno ama y escribe sin saberlo. Uno es lo que ama y lo que ha escrito. Y todo se mezcla para la comodidad de vivirlo.
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EL HECHO DE ESCRIBIR EN CÍRCULOS Y OTRAS FIGURAS GEOMÉTRICAS No escribo en círculos. Porque soy un punto. Punto y seguido, punto y aparte, y también punto y final. Me gusta escribir a lápiz, a boli, o a ordenador. Por eso no entiendo al que tiene otras formas de escribir que no sean ésas que he dicho. Es decir, no comprendo a la gente que escribe con las palmaditas en el hombro, a la gente que escribe con las recomendaciones y las cartas de presentación, a la gente que escribe con un apretón de manos, a la gente que escribe con poses, a la gente que escribe con bufandas, a la gente que escribe con un bastón que no necesita, a la gente que escribe con la cama y sólo en la cama, a la gente que escribe con otra gente en su lugar.
La escritura es un hecho de intimidad, a este intimidad te obligan de todos modos muchas veces las circunstancias, las grandes editoriales que manejan el cotarro literario o pseudoliterario, y a veces, lo que tiene pinta de desdén por parte de ellos termina siendo un favor que te hacen porque la intimidad en la que vuelves a escribir, en la que te refugias, sabe de otro modo, sabe más pura, no sabe a ese sabor prostituido del dinero anónimo, ese dinero que no tiene gustos literarios siquiera. Sé que se escribe siempre con vistas a la comunicación, no lo niego, sé que escribir de cara al exterior es necesario, lo admito, pero no es lo único.
Por eso no soy dado a los círculos literarios, porque más que círculos son triángulos y sucedáneos de triángulos con aristas cada vez más puntiagudas. Por eso me he hecho punto, porque lo del punto me parece un puntazo. Y lo de los círculos, sencillamente, no me lo parece tanto.
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CREAR, CREAR Y CREAR
Escribo desde niño, aunque entonces lo de escribir se reducía a meros intentos provocados por mi exceso de imaginación. La poesía me sedujo en la adolescencia, a través de los versos de Juan Ramón Jiménez, y luego los poemas de Juan Gil-Albert, y luego Salinas, y luego Rosales, y luego no sé cuántos y cuántas más. Aprendí a escribir con poemas muy malos que andan por ahí, en los cajones del ayer. Siempre he sido reacio a tirar estos devaneos poéticos. Tuve temporadas en que no paraba de escribir, escribía a todas horas, pensaba con la escritura, hastiaba a quienes me acompañaban porque todo yo era un cuaderno de notas. Hasta cuando me enamoré, me enamoré apoyado en la poesía, reforzado con la poesía. Hoy llevo ya algunos años en que no escribo apenas. O quizás es mejor decir que parece que no escribo. Quizás es porque estoy saboreando la vida de otro modo, los niños, la monotonía, ya se sabe. Quizás es porque estoy guardando, ahorrando sensaciones, para escribir mañana algo que aún no tiene título, algo que aún no soy yo pero que me está llamando, pero me temo que ese mañana está todavía lejano o está junto a mí y no me he dado cuenta. Ahora escribo mirando, o escribo callando, qué sé yo, y será que emborrono mucho mi propio silencio o que tiro a la papelera muchas palabras que no me saben como quisiera.
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SI TUVIERA QUE ESCOGER UNA POÉTICA ...elegiría esto que escribí una vez:
Yo he vivido estos poemas, pero con alguien más, en un tiempo no demasiado lejano. Han sido historias que no nos esperábamos, por cotidianas que fuesen, y que, dispuestas sobre el papel, volvía a susurrarle a la persona que amo, a falta quizás de una carta leída junto a una chimenea. Nos reíamos de lo que nos sucedía y de nosotros mismos, aunque con la certidumbre de que la vida era como la primera vez que llueve en el otoño, o como la noche que confía en lo que hacemos, o como las sorpresas que puede deparar ordenar un altillo. Algo más que meras intentonas de felicidad.
Me importó más a la hora de escribirlos lo que podían tener de misterio, lo que podían adivinar en favor nuestro, y por eso, la claridad, a veces, os lo garantizo, resulta engañosa pero sin truco, porque se aleja con las palabras a sitios que son refugio, que son regresos.
Hubo, como siempre, una temporada en el cajón y una temporada de desafíos en ocasiones sin fruto. Ahora su afán de encantamiento lo vuelvo a compartir, de otra manera.
Introducción que escribí para mi libro Pareja en la vida real.
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